Univerdidad de Talca

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II Jornada de Psicología Clínica

La importancia de la sicología de emergencia

Ponencias trataron sobre salud mental en desastres y catástrofes. Académico de la PUC, Humberto Marín, se refirió a cómo prevenir y estar preparados para apoyar una tragedia desde el punto de vista de esta disciplina.

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La importancia de la sicología de emergencia


10 Diciembre 2013

En la Facultad de Psicología de la U. de Talca se realizó la II Jornada de Psicología Clínica y de la Salud, denominada "Salud Mental y Trauma Psicológico".

Entre los temas tratados estuvieron Tratamientos actuales del estrés postraumático, con la doctora Miranda Olff; Prevalencia de estrés traumático y depresión en estudiantes universitarios de la región del Maule, a cargo del Equipo de Trauma Psicológico de la Facultad de Psicología; Salud Psicosocial en el Trabajo en Personal de Emergencias Sanitarias Extrahospitalarias, a cargo del doctor Miguel Bernabé; Desastres y catástrofes: consecuencias sobre la salud mental, modelos de apoyo y desafíos futuros, ponencia del profesor de la PUC, Humberto Marín; y Trastorno de estrés postraumático en Chile después del terremoto del 27 de febrero, del doctor Rodrigo Figueroa.

Una de las principales expositoras fue la doctora Miranda Olff, de la Universidad de Ámsterdam. “Estoy muy impresionada por la hospitalidad de la gente de Talca y en especial de esta universidad y a la vez me asombra de muy buena manera la importancia que le dan profesionalmente al trauma y al trastorno del estrés post-traumático”, dijo la profesional.

Agregó que espera haber “podido transmitir que es muy importante darle la atención que se merece al trauma ya que es muy prevalente, o sea, el 80% de la población ha sufrido algún tipo de trauma y aunque solo el 10% desarrolle el trastorno del estrés post-traumático, es muy importante saber cómo prevenirlo y cómo tratarlo”

Por su parte, el Decano de la Facultad de Psicología, Edgard Vogel explicó que la presentación tuvo un componente académico y científico y también profesional, ya que se habló no sólo de estrategias terapéuticas y diagnósticos, sino también de la comparación de técnicas de tratamiento con el fin de identificar la más adecuada para determinada población.

“Estamos formando profesionales en este tema hace más de un año, con el fin de que cuando abramos el centro de atención psicológica para la comunidad, tengamos profesionales que se hayan formado acá con estándares profesionales”, dijo Vogel.

“Las estrategias que explicó Miranda ya fueron adquiridas por nuestros académicos, para que así sean transmitidas a los alumnos”, dijo Vogel.

QUÉ HACER ANTE UNA CATÁSTROFE

El profesor Humberto Marín ahondó en Desastres y catástrofes: consecuencias sobre la salud mental, modelos de apoyo y desafíos futuros. El académico partió señalando que los datos y reportes sobre el tema son sesgados: por un lado, los gobiernos evitan hablar sobre el tema y por otro, los datos tomados entre 1974 y 2002 dicen que las emergencias a nivel mundial van en aumento, especialmente las de índole hidrometeorológico, con los consiguientes efectos sicológicos sobre las personas.

Como ejemplo de lo que se debe hacer citó la catástrofe ocurrida el 27 de febrero de 2010 en Chile.

Marín describió que en sicología se habla de la fase de alerta, es decir, cómo se estaba preparado y qué estaban haciendo las personas y organizaciones antes del evento: ¿La población sabía qué era y qué hacía el Shoa, qué era y qué hacía la Onemi? "Había cierta indiferencia", recalcó.

Inmediatamente después del terremoto, que se denomina "etapa heróica", sigue la "luna de miel", cuando se da la cohesión social (como la Teletón que se realizó para ayudar a los damnificados y otros eventos solidarios). Luego, comienza la desilusión, señaló el académico, con distintas respuestas a los actos conmemorativos, por ejemplo.

Marín mencionó tres tipos de comportamiento después del desastre: la persona resiliente, que incluso sale más fortalecida; los que se mantienen igual y los que se enferman.

La idea, agregó, es prevenir antes y durante la emergencia, para que haya un mínimo de personas que se enfermen, pero tampoco hay que sobre reaccionar, señaló.

ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

Aquellos que se ven más afectados sufren estrés post traumático, ansiedad, pánico, fobia, o somatizan con todo tipo de dolores. Si no son bien diagnosticados, dijo el profesor, deambularán de especialista en especialista desconociendo el origen de sus malestares.

Algunos, incluso, sufren cambios de personalidad. Pero, ¿por qué sólo algunos se enferman? Marín señaló que dependerá de las redes sociales de apoyo: mientras más soporte de la familia, amigos, etc., menos posibilidad habrá de que presente un cuadro clínico. También dependerá de las condiciones previas de cada persona y de otros factores como la magnitud del evento. El académico señaló que los actos terroristas dejan más secuelas sicológicas que una catástrofe natural, así como la cercanía física al evento.

El profesional ejemplificó diciendo: "Los que viven en Talca y Concepción, sintieron más fuerte el terremoto de 2010 que quienes viven en Santiago o Arica".

PSICOLOGÍA DE EMERGENCIA

Ante eso, ¿Qué deben hacer los equipos de psicólogos, qué podría hacer la psicología de emergencia? El profesional recalcó que esta disciplina debe actuar antes, durante y después de las catástrofes. "Se puede hacer mucho para prevenir", recalcó. La idea, es que sólo una pequeña parte de los afectados requieran atención sicológica.

Para ello, destacó que es imprescindible contar con equipos preparados para actuar, disciplinados, sabiendo que en emergencia, las prioridades y necesidades de la población cambian; se alteran los sistemas de soporte básicos, interactuamos con gente que no conocemos, etc. Si eso se hace en desorden y sin disciplina, se crea un segundo desastre, que es estorbar en vez de ayudar. Y un tercer desastre, puede ocurrir cuando los equipos, por mal organizados o por falta de mando, se retiran.

El académico recalcó que todo eso se puede evitar actuando con profesionalismo y preparándose antes de enfrentar una catástrofe, planificando la respuesta del sistema frente a la tragedia, identificando áreas que podrían ser críticas, definiendo roles y alineando fuerzas con capacitación y entrenamiento anterior al hecho, es decir, previniendo.

Durante la tragedia, prosiguió Marín, se debe autoconvocar el grupo en centros de afluencia de público como ollas comunes, centros de reparto de agua, etc.

La idea, señaló, es que se forme una pirámide invertida, donde arriba, habrá mucha gente ayudando, informado para aplacar la ansiedad; para ir decantando en primeros auxilios psicológicos, con menos personas apoyando pero más especializadas, hasta llegar a aplicación de terapia sobre el trauma.

DESAFÍOS FUTUROS

Para Humberto Marín, los desafíos de la sicología de emergencia, son realizar más investigación en sitios donde se generan más emergencias, como Chile, para aprender cómo se evacúa a la población, qué comportamientos predominan en los humanos ante un desastre; así como conformar grupos de voluntarios universitarios y crear nuevas terapias.

Ejemplo de una comunidad resiliente, dijo, es la ciudad de Kobe, en Japón, que tras el terremoto de 1995, incorporó a la comunidad a la reconstrucción, la que decidió que se dejara un espacio sin reparar, porque no querían olvidar la tragedia, así como conmemorarla cada año.



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