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Vicente Bianchi: 97 años de creación inagotable

Luego de decenas de premios recibidos por su aporte a la música, sólo el 2016 recibió el Premio Nacional de Música, un esquivo galardón que corona una vida dedicada a componer, arreglar y difundir este arte.

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Vicente Bianchi: 97 años de creación inagotable


13 Septiembre 2017

La música que acompaña la “Tonada de Manuel Rodríguez”, de Pablo Neruda, y la ceremonia del “Te Deum” que cada septiembre se realiza con motivo de las Fiestas Patrias; los arreglos instrumentales para los himnos de la Universidades de Chile y Católica, así como de la popular “Pérgola de las Flores”. Todas estas creaciones, inconfundibles en el repertorio musical chileno, tienen tras de sí un nombre en común: Vicente Bianchi.

Y es que este talentoso músico nacido en Santiago en 1920 tiene a su haber más de 150 obras, entre las que se cuentan no sólo piezas folclóricas, sino también música sinfónica, villancicos, himnos, misas e incluso marchas.

Esta versatilidad también le ha permitido cumplir con distintas funciones como compositor, pianista, arreglador, radiodifusor, director de orquesta y de coros, en este último caso, varios de ellos creados bajo su liderazgo.

En cuanto al aporte de Bianchi a la escena musical chilena, el director del Coro de la Universidad de Talca, René Peñaloza, expresó que la obra del compositor “rescata las melodías del acervo popular y las lleva al formato sinfónico desarrollándolas y combinándolas con géneros populares como el fox y de esta forma aproxima la música, la recrea y enriquece”.

ESPÍRITU INCANSABLE

Con 97 años de edad, el espíritu musical de Vicente Bianchi pareciera no saber de límites y continúa desarrollando proyectos artísticos que buscan rescatar las raíces y personajes que han marcado nuestra historia.

Su creación más reciente está enfocada en tributar a mujeres que se transformaron en leyendas, con muchas de las cuales tuvo la posibilidad de trabajar.

“A pesar de mi avanzada edad sigo teniendo proyectos a futuro. En estos momentos estoy terminando un ‘Homenaje a las mujeres valiosas del 1900’, que han sido brillantes para el país”, dijo a este medio.

Margot Loyola y Violeta Parra son algunos de los nombres que dan vida a esta obra que el compositor desarrolla desde su hogar en la comuna de La Reina, en la Región Metropolitana, y que, anticipó, espera ver la luz muy pronto.

RAÍCES

La mirada hacia el pasado que brinda el analizar su extensa carrera, se enmarca en un presente en que el artista no da tiempo de detenerse, pensando ahora en finalizar el homenaje a las grandes mujeres del siglo pasado.

A través de su trabajo el músico espera entregar una clara señal, tanto para las presentes como futuras generaciones.

“Hay que valorar nuestras raíces, para que no sean absorbidas por lo que viene desde el extranjero”, afirmó el músico. Y agregó que es importante que eso sea entendido por las radios, televisión y todos los medios de difusión nacional
“La música es el espíritu de una nación y es algo que hay que defender ante todo”, subrayó, tras lo cual expresó su confianza de que la música nacional “de raíces” se siga difundiendo.

“No solamente en el país, sino también que las orquestas y artistas interpreten nuestra cultura en el extranjero”, recalcó el maestro.

MUSICALIZACIÓN

Al repasar su trayectoria, Bianchi comentó que “he tenido la suerte de tener grandes colaboradores como Pablo Neruda, Diego Barros Ortiz y otros tan interesantes en su contenido. Gracias a ellos ha sido posible la música chilena”.

La cercanía con el poeta se inició en 1955, luego que un amigo de Bianchi le enviara a Perú -donde residía en ese entonces-, unos versos de Neruda a los que el compositor incorporó música, dando vida a la famosa “Tonada de Manuel Rodríguez”.

La pieza musical –recordó Bianchi- conmovió a Neruda cuando la escuchó por primera vez en una reunión social, donde fue interpretada en piano por el músico.

“Esto es lo que yo quería que se hiciera con mis versos”, habría comentado el poeta en ese momento.
A partir de ello comenzó entre ambos un trabajo colaborativo que se extendió durante dos décadas, período en el que musicalizó poemas como “Romance de los Carrera”, “Canto a Bernardo O’Higgins”, “Relato a la Bandera de Chile” y algunos de los “Cien Sonetos de Amor” del Nobel escritor, relación que no finalizó con la muerte del poeta, ya que años después Bianchi volvió a crear nuevas piezas musicales basadas en textos inéditos del vate.

CELEBRACIONES RELIGIOSAS

Otra veta creadora de Vicente Bianchi se expresó a través de las ceremonias religiosas.

Durante los años 60 y luego que la Iglesia Católica permitiera que las misas y otras celebraciones se efectuarán en español, comenzó a componer temas de este tenor, destacando entre ellas la llamada “Misa a la Chilena”, de 1964, que incluye sonidos mapuche, cantos corales, danzas nortinas y una cueca. Esto a pesar que voces más conservadoras de la época se oponían a que en el interior de las iglesias se emplearan guitarras y otros instrumentos populares.

Pero Bianchi tuvo un aliado estratégico, quien alentó sus composiciones: el Cardenal Raúl Silva Henríquez quien le solicitó la creación de la música para el Te Deum Ecuménico, como se denomina a la liturgia de acción de gracias que se realiza cada 18 de septiembre en la Catedral Metropolitana de Santiago. Es así como en 1969, creó la obra Te Deum Laudamus; la que desde entonces, y por más de 40 años, ha sido interpretada por coros y por la Orquesta Filarmónica de Santiago en la misa en celebración de Fiestas Patrias.

MÚSICA SINFÓNICA

En otra arista de su creación también desarrolló piezas más clásicas del ámbito sinfónico. De ellas destacan “Cantares Chilenos”, “Tríptico Sinfónico”, “Un país llamado Chile”, “Abejorros”, “Variaciones en Aire de Cueca” y “Preludio Melancólico”.

Uno de los más reconocidos pianistas chilenos de música popular, Valentín Trujillo, recordó que a los 7 años, cuando se encontraba aprendiendo sus primeras melodías, una de sus piezas favoritas era “Abejorros” que tocaba cada vez que podía. “He luchado toda mi vida por ser parecido a Vicente Bianchi”, recalcó Trujillo.

“Este es un hombre importante, tiene una trayectoria como un gran director de orquesta, compositor, pianista y arreglista musical”, afirmó.

En este último ámbito, una obra emblemáticas que contó con su talento fue el musical “La pérgola de las flores”, en 1960, a la cual contribuyó como arreglador y orquestador. Otro de sus trabajos significativos son los arreglos orquestales de las “Danzas regionales de Chile” para orquesta sinfónica, realizado en 1996.

PREMIO NACIONAL

Por el “dominio que ha desplegado con un amplio registro de géneros, que lo ha llevado a rescatar composiciones, realizar direcciones orquestales, música para la historia de Chile, melodías para distintas comedias musicales y también composiciones religiosas y populares”, Vicente Bianchi se hizo merecedor, en el año 2016, del Premio Nacional de Artes Musicales.

Con ello, se convirtió en el primer compositor popular distinguido y en el segundo nombre de la música no docta en conseguirlo, tras la folclorista e investigadora Margot Loyola, que lo obtuvo en 1994.

Un merecido galardón que a juicio de muchos, llegó tarde a sus manos, ya que había postulado a él en reiteradas ocasiones.

“Es un premio tremendamente justo y tremendamente tardío. Se hizo justicia con una persona que ha hecho un aporte notable a nuestra identidad, a nuestra música”, comentó el rector de la Universidad de Talca, Álvaro Rojas.

La autoridad académica destacó la versatilidad creadora de Bianchi, quien fue capaz de ir más allá de la música chilena. “Es una persona que compuso música orquestal notable, competitiva con lo que en ese momento en el hemisferio norte se usaba. Son piezas maravillosas, canciones que estaban en los jingles de los noticieros. Uno dice ‘esto debe ser el jazz americano moderno’, no, es Vicente Bianchi”, señaló.

“No hay ninguna laguna musical en don Vicente Bianchi. Siempre con una lógica más bien privada, no tuvo grandes mecenas que lo ayudaran a componer. Él es un ejemplo para nuestra juventud y para nuestros músicos también”, puntualizó la autoridad universitaria.

RECONOCIMIENTO MAULINO

Por todo ello, en el año 2010 la Universidad de Talca reconoció la trayectoria de Bianchi con la entrega de la medalla Abate Molina, que previamente habían recibido el cardenal Raúl Silva Henríquez, el escritor José Donoso y el poeta Nicanor Parra, entre otros.

Durante esa ceremonia se vivió un momento muy especial, cuando la orquesta juvenil y coro de la UTALCA interpretó una serie de piezas de su autoría, que fueron grabadas en un disco.

“En esa ocasión don Vicente tuvo la oportunidad también de dirigir brevemente la orquesta y vimos su vigencia, cariño, consecuencia con su vida y su aporte esencial a la música chilena. Es sin lugar a dudas una de las personas notables de nuestra música en el siglo 20 y trasciende al siglo 21”, recordó Rojas.

En ese trabajo musical interpretado por ambas agrupaciones universitarias llamado “Homenaje a Vicente Bianchi”, se puede apreciar una pequeña parte de su desarrollo como compositor. El disco contiene piezas como Abejorros, Amores de una Pollita, Tríptico Sinfónico, La Rosa y el Clavel, Tonada de Manuel Rodríguez, Romance de Los Carrera, La Nerudiana y Cueca del Bicentenario, estrenada en esa ocasión.

NUEVO HOMENAJE

Hoy el Coro de la Universidad de Talca prepara un nuevo homenaje con piezas de su autoría. El director de la agrupación vocal, René Peñaloza, comentó que durante este tiempo se ha reunido con el maestro Bianchi para estudiar algunas partituras.

“Ha sido una tarea de ingeniería, tuve la oportunidad de reunirme con él, y en ese momento me recomendó algunas obras, hizo algunas correcciones a las partituras, ya que generalmente ellas cuando pasan de mano en mano van adquiriendo ciertas modificaciones o si están escritas a mano pueden tener algún error”, contó.

El profesional destacó que en el repertorio que canta el Coro hay una pieza de Bianchi que es una de sus favoritas “Amanecer”, una obra para solista y piano. “A la manera de un lied muestra en esta microforma una síntesis expresiva profunda e influencia impresionista de gran vuelo melódico”, analizó el director.

Peñaloza puntualizó que “la obra de Vicente Bianchi es enorme e interesante, y queremos ayudar a difundirla como Universidad y rescatar algunas piezas musicales que aún no han sido grabadas”.



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