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Margot Loyola: la gran recopiladora del folclore nacional

Recorrió los rincones más alejados del territorio nacional e incluso traspasó sus fronteras. Todo para encontrar la esencia inmaterial que mueve a cada cultura, aquello que permite definirse como parte de una comunidad y que se vuelve el sello distintivo de lo propio, lo tradicional y lo que nos hace chilenos.

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Margot Loyola: la gran recopiladora del folclore nacional


13 Septiembre 2017

“La más chilena de las chilenas”. Así fueron las palabras con que Violeta Parra llamó alguna vez a su amiga y “comadre” Margot Loyola Palacios, quien era madrina de una de las hijas de la insigne creadora de “Gracias a la vida”.

Es que a lo largo de su vida Loyola -guitarrista, pianista, folclorista, compositora, recopiladora e investigadora- se dedicó a escudriñar en las historias rurales, recolectando y difundiendo todo aquello que diera vida al folclor chileno.

“Cada pueblo tiene su estilo y su forma de bailar una misma danza, eso es maravilloso y tú vas descubriendo eso que cada uno le agrega o le quita o crea”: Palabras que la folclorista relató a la académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, Sonia Montecino, quien tuvo la misión de presentarla en el marco de la ceremonia en que la Universidad de Talca le otorgó la medalla Abate Molina en el año 2013.

AMOR INNATO

Nacida en el año 1918, Margot confesó que su amor por la música surgió en ella “desde el vientre materno”.

“Nací con eso”, afirmó la mujer de eterna sonrisa tras recibir la distinción de la Casa de Estudios maulina.

Por esta razón, Loyola igualaba sus años de trayectoria artística con su edad. “Viví rodeada de música y canto, de música de la naturaleza, que es superior”, solía recordar.

Es así como a comienzos de los años 30 comenzó a cantar junto a su hermana Estela en lo que llamaban la “Trasbotica”, como denominaban a una pieza ubicada al interior de la farmacia de Curacaví donde su madre trabajaba y donde también les enseñó a cantar y a tocar guitarra.

“Yo elegí la música, dejé la Escuela Normal, creo que tendría unos dieciocho años”, fue otro de los recuerdos que entregó Margot a Montecino.

TALENTO

“Nació en Linares, pero ha crecido en los caminos de Chile, compilando, investigando y divulgando música, canción y danza. En este andar adquiere una responsabilidad, un compromiso con el pueblo. Camina por Chile mirándolo todo, observándolo con una pasión interior. Margot Loyola comprende el ser en su medio”, dijo sobre ella el escritor y folclorólogo chileno Oreste Plath, en su obra titulada “Liviano esbozo de una artista”.

Una labor sistemática que, según destacó el director del Instituto de Estudios Humanísticos Juan Ignacio Molina de la UTALCA, Pedro Emilio Zamorano, no es habitual.

“Trabajar sobre el patrimonio cultural, sobre la música, sobre un patrimonio oral, no es fácil. Ella hizo una labor maravillosa en el folclor chileno, investigación y proyección, por lo que considero que su aporte ha sido vital. Es una de las grandes folcloristas e investigadoras a nivel nacional del siglo 20”, afirmó.

RESCATE CULTURAL

El académico añadió que la labor realizada por la folclorista cobra aún más relevancia en un mundo hiperconectado que enfrenta una suerte de “estandarización” de la cultura.

“En la actualidad, la globalización ha igualado la cultura y nos hace más partícipes de una cultura universal que local. Es por eso que el rescate a lo patrimonial, lo propio, es una resistencia a esa expresión cultural más masiva, de manera que cobra aún mayor sentido el gran legado cultural que nos dejó Margot Loyola”, planteó Zamorano.

Hugo “Chilote” Ayala, cantante popular del Maule, agregó que “en tiempos donde no existían las comunicaciones como hoy, en especial para lograr mostrarse a nivel nacional a través de un sello discográfico, Margot Loyola realizó y construyó un camino en el aspecto folclórico para las generaciones venideras con charlas, cursos y clases”.

LEGADO

El patrimonio que dejó Margot está integrado por diversas investigaciones sobre la tonada, la cueca, la música pascuense y mapuche; refalosas, corridos y zamacuecas, al igual que canciones de su autoría, como otras rescatadas de compositores clásicos o recopiladas por ella misma en terreno.

Sus numerosas correrías dieron vida a libros como “Bailes de tierra”, “El cachimbo”, “La tonada: Testimonios para el futuro”, “La cueca, danza de la vida y de la muerte” y “50 danzas tradicionales y populares de Chile”.

En tanto, sus investigaciones, diálogos y participación en actividades artísticas inspiraron la creación de registros audiovisuales como “Danzas tradicionales de Chile”, “A lo humano”, “La zamacueca”, “Los del estribo” y “Cantos y danzas populares de Chile”.

Del mismo modo, también gestó numerosos discos como solista, y también otros colectivos o en colaboraciones con otros artistas. Los últimos trabajos realizados fueron: “Siempre Margot Loyola”, “Voces del Maule”, y “Otras voces en mi voz”.

“Ella llevó nuestra cultura más allá de Chile. Es por esto que es premiada y distinguida en Argentina, Colombia y otras latitudes de América y Europa”, expresó Eduardo Méndez, Director del Instituto Cultural de Linares que adoptó el nombre de la folclorista.

También son innumerables los conjuntos folclóricos que aprendieron de ella; Cuncumén, luego el Millaray, y en los últimos años, Palomar.

RECONOCIMIENTOS

Numerosos fueron las distinciones que la artista recibió a lo largo de su trayectoria, destacando entre ellos el Premio Nacional de Artes Musicales y la Medalla Abate Molina de la UTALCA, esta última de gran simbolismo para Margot.

“Es el más grande reconocimiento que he recibido en mi vida, el más sentido, el más profundo, el más chileno, el más verdadero”, dijo al recibirla.

Como para Loyola su vida y la creación eran sinónimas, más que un reconocimiento a su labor el hecho de recibir un galardón le representaba nuevos desafíos.

“No sé qué voy a tener que hacer para merecer todo esto. Lo que he hecho ha sido mi vida. Por lo tanto, que me premien por vivir no es necesario, y más todavía una Universidad de mi tierra. Me da fuerzas para seguir adelante y hacer lo que necesito, porque creo que no he hecho nada y estoy apuradísima. Me da mucho ánimo para seguir trabajando, estudiando y amando a mi patria”, declaró entonces dando cuenta de sus inagotables ganas de vivir.

MEMORIA

Margot Loyola se mantuvo dictando clases hasta que sus energías se lo permitieron, energías que se acabaron el lunes 3 de agosto del año 2015.

Tras su muerte y como homenaje el gobierno creó el Premio a la Trayectoria en Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios, cuyo objetivo es reconocer a todas aquellas personas, agrupaciones o colectivos que mediante su oficio, profesión o actividad recuperan y enriquecen la cultura tradicional, ampliando su público permitiendo que sus saberes y quehaceres se incorporen al acervo común del país.

Además la presidenta Michelle Bachelet instauró la fecha de su natalicio, el 15 de septiembre, como el Día Nacional de la Cultura Tradicional y Popular Chilena.

En el marco de esa fecha, la Municipalidad de Linares organizó la celebración del evento “Pañuelos al Viento por Margot 2017”, que se desarrollará al mediodía en la Plaza de Armas de la ciudad. Por medio de esta actividad, que desde el año 2013 se realiza anualmente en su pueblo natal, la comunidad rinde homenaje a su hija ilustre a través de la cueca.

Para este año el evento contempla además una muestra fotográfica conformada por 98 reproducciones de distintas etapas de la vida artística de Margot Loyola, exhibición que recorrerá los establecimientos educacionales de la comuna, tanto del sector urbano como rural.

Un homenaje más reciente vinculará la figura de la folclorista a las nuevas generaciones.
“Se tomó la decisión, por parte de la comunidad escolar, de cambiar el nombre a la Escuela República de Francia por la de Margot Loyola Palacios, como un justo y merecido homenaje a la destacada artista, y también como una forma de acercar a la comunidad escolar de Linares a tan importante personaje de nuestra cultura”, señaló Eduardo Méndez, director del Instituto Cultural de Linares.



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