Enfatizan importancia de dietoterapia para tratar complicaciones alimentarias

En las últimas décadas se ha observado un incremento explosivo de alergias e intolerancias por lo cual se actualizó el conocimiento sobre terapias y tratamientos
Autor: Andrés Vicent - Macarena Muñoz | 18 Octubre 2019

El uso de plaguicidas y el consumo descontrolado de alimentos ultra procesados son algunas de las causas más probables del aumento de las alergias e intolerancias alimentarias en la población. Estas dolencias se pueden prevenir y mitigar a través de una dieta adecuada y controlada, según especialistas que expusieron en la VII Jornada de Actualización sobre Abordaje de Alergias e Intolerancias Alimentarias, organizada por la Escuela de Nutrición y Dietética.

La directora de la Escuela, Mónica Jiménez, señaló que la incidencia de estas afecciones en Chile “ha ido en ascenso en la última década, particularmente en el grupo etario infantil. La más frecuente es aquella a la proteína de leche de vaca (APLV). Pero, según expertos de la Sociedad Chilena de Gastroenterología, existe un sobre diagnóstico de esta condición, ya que el 90% de ellas se resuelve pasado el primer año de vida”.

Agregó que “en los niños pequeño hay procesos fisiológicos que se superan a medida que crecen y se desarrollan. La causa puede ser inmadurez, debido a ello algunos pequeños sufren cólicos y refluyen leche; lo anterior no significa que exista una patología”.

Jiménez apuntó que el Ministerio de Salud “estima que existe una prevalencia de alergia alimentaria de un 4,9% entre los menores de un año. Por eso amplió el Programa Nacional de Alimentación Complementaria para los pacientes con APLV que no pertenecen a Fonasa”.

Sin embargo, advirtió que la alergia a la proteína de la leche de vaca no es la única que afecta a la población. “El fenómeno es mucho más amplio y existe acuerdo global en que la mayoría de casos de reacciones adversas a algunos alimentos se asocia a lácteos, huevos, maní y otros frutos secos de árbol como almendras, avellanas y nueces; pescados, crustáceos (langostinos, camarones) y moluscos (choritos, almejas), soya y trigo”.

Como consejo, la profesional recalcó que “es importante leer el etiquetado nutricional de los alimentos procesados, que informa de los ingredientes contenidos en el producto; y tener precaución con los cereales y harinas que pueden contener soya o trigo”.

La académica Fabiola Romero explicó que las intolerancias y alergias “han sido progresivas y se tratan con dietoterapias, es decir, a través de la dieta se puede mejorar y paliar los síntomas”.

Añadió que “en la parte práctica, y a través de este tipo de jornadas de actualización, los nutricionistas se están formando hoy para poder tratar a pacientes desde el punto de vista práctico, es decir desde enseñarles a leer etiquetas y a cómo cocinar los alimentos, entre otros aspectos, para que las personas que padecen este problema no tengan consecuencias mayores”.

Factores ambientales

En la misma línea, Giselle Muñoz, nutricionista del Centro de Nutrición y Bariátrica de la Clínica Las Condes, señaló que “la dietoterapia es el pilar fundamental para tratar el cuadro de enfermedad o de intolerancia porque en nuestro desempeño profesional muchas veces tenemos pacientes con condiciones donde la alimentación es fundamental como, por ejemplo, madres con niños alérgicos a la leche de vaca, personas con enfermedad celíaca, colon irritable o sensibilidad al gluten no celíaca o intolerantes a la lactosa o mala absorción de la fructosa. Entonces, tenemos que apoyar y, como nutricionistas, estar actualizados y tener consejos y tratamientos para los pacientes”.

De acuerdo a lo expuesto, la intolerancia y las alergias alimentarias siempre han existido, pero los incrementos actuales en el número de casos tienen en la mira algunos factores ambientales y el estilo de vida moderno. “Está relacionado por la presencia de plaguicidas y el consumo descontrolado de alimentos poco saludables. Por ejemplo, los alimentos ultra procesados contienen muchos aditivos alimentarios y estos contienen sustancias que son alérgenas o que provocan intolerancia”, puntualizó Romero

Por su parte, Paula Contreras, académica y nutricionista del Centro de Salud Familiar Municipal de Pelarco, agregó que el trabajo profesional con niños debe ser desde los 15 días de vida ya que permite detectar a tiempo las reacciones por alimentos. “El problema es que ahora están presentando alergias a la proteína de la leche de la vaca. Los menores presentan dermatitis, diarrea, deposiciones con sangre, llantos, cólicos y eso hace que pueda tener bajo peso o desnutrición. Por eso es importante la intervención nutricional en estos niños”, precisó.

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