Experto analizó relación entre territorios y empresas
Actividad organizada por el Instituto de Estudios Humanísticos “Abate Molina” permitió reflexionar sobre las relaciones entre la comunidad y el sector privado.
“Multinacionales, minería y comunidades” se denominó el seminario realizado en el Instituto de Estudios Humanísticos “Abate Molina” de la Universidad de Talca, evento que contó con el profesor de la Universidad de Athabasca, Canadá, Eduardo Ordónez-Ponce, como principal exponente.
La jornada se efectuó en el marco del proyecto Fondecyt regular N.º1240279 dirigido por el director del Centro de Documentación Patrimonial de la UTalca, Mauricio Lorca Veloso.
“La invitación fue explorar un ámbito estratégico de la realidad chilena contemporánea mediante la presentación del programa de investigación que actualmente desarrolla el doctor Eduardo Ordoñez-Ponce sobre las perspectivas que comunidades locales remotas tienen sobre el impacto de empresas multinacionales y la minería en el Valle del Huasco y San Pedro de Atacama, en Chile, y la minería del cobre en comunidades indígenas en la isla de Fiyi, en Oceanía”, sostuvo Lorca.
De formación ingeniero civil industrial y doctor en Sostenibilidad de la Universidad de Waterloo, Canadá, Ordoñez-Ponce indagó con los asistentes las relaciones comunidad-empresas, que adquieren cada vez más relevancia en un escenario de conflictos socio-ambientales en un contexto de relaciones más o menos justas entre las personas y las empresas con perspectivas globales.
Precisó que su investigación persigue fomentar el diálogo “entre empresas y comunidades con el objetivo de lograr relaciones más justas, con respeto a las identidades, participativas y distributivas, en el marco de justicia socioambiental”.
Añadió que el objetivo de su trabajo es comprender cómo los ciudadanos de comunidades remotas perciben el impacto de las empresas mineras en su desarrollo, con especial foco en la visión de las comunidades indígenas, para fomentar el diálogo con las empresas en función de relaciones más justas.
Ordóñez-Ponce explicó cómo los proyectos de inversión suponen conflictos sociales y ambientales, en tanto las comunidades exigen proyectos legítimos, instituciones creíbles y proceso de construcción de confianza. Entre sus conclusiones, sostuvo que “las relaciones entre las multinacionales y las comunidades son injustas, con resultados dispares en cuanto a aceptación o rechazo de la minería”.
Destacó el impacto de la industria en el agua y que los beneficios económicos son muy importantes para la mayoría, pero no para todos, destacando diferencias en las perspectivas entre comunidades indígenas y no indígenas, y entre puebles indígenas de los impactos de la minería en su desarrollo.