Baja escolaridad en hombres eleva riesgo cardiovascular
Estudio identificó la influencia de los factores sociales, económicos, territoriales y funcionales en este tipo de dolencias.
Los varones con baja escolaridad se encuentran en el grupo de mayor riesgo de desarrollar Enfermedades Cardiovasculares (ECV), según el estudio “Determinantes sociales que influyen en las ECV en personas mayores de 60 años y más, según la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) 2022”, efectuado por los profesores de la Escuela de Enfermería, Boris Vera Barrera, y de la Facultad de Economía y Negocios, Sandra Alvear Vega.
Según explicó el académico “se trata de un estudio cuantitativo en el que usamos el software Stata, con el que generamos un modelo predictivo, que consideró como variable dependiente la pregunta sobre tratamiento médico en los últimos 12 meses, considerando infarto agudo al miocardio y accidente cerebrovascular isquémico”.
Indicó que a partir de ello se logró establecer que en Chile las ECV están influenciadas por factores sociales, económicos, territoriales y funcionales.
“Existe una mayor probabilidad de ECV en hombres chilenos, con escolaridad baja, pertenecientes a los quintiles I y II, con dificultades físicas y cognitivas que viven solos en zonas urbanas y que no participan en organizaciones sociales”, explicó.
Aislamiento
El académico además participó de la investigación “Determinantes sociales del aislamiento social en personas mayores en Chile: Evidencia desde la Casen 2022”, en que también trabajaron las docentes de la Escuela de Enfermería Edith Morales Herrera, Ingrid Pino Monsalve, Claudia Amigo Rojas y María Ester Muñoz, junto a los profesores del Instituto de Matemáticas, Alex Soto Poblete, e Iván Palomo González, del Centro Vitalis de la UTalca.
Al respecto, Vera que señaló que el análisis realizado con el software RStudio determinó que los factores que más influyen en la soledad o aislamiento de las personas mayores son la edad avanzada, enfermar de Alzheimer, sufrir patologías cardiovasculares, vivir en zonas urbanas, no saber usar internet o dispositivos, así como sufrir alguna dificultad física o cognitiva.
Respecto de quienes viven en las ciudades, explicó que las personas mayores pueden sentirse aisladas por inseguridad, por problemas para acceder a un centro de salud, o por no saber usar la tecnología.
“Esto refleja la necesidad de cuidados e intervenciones constantes, mientras que el acceso a internet actúa como factor protector. El análisis territorial mostró mayores probabilidades de aislamiento en las regiones de Atacama, Coquimbo, O´Higgins, Maule, Los Ríos y Los Lagos, evidenciando desigualdades estructurales y contextuales”, indicó Vera.
Finalmente, el académico recalcó que “el aislamiento social en la vejez es un fenómeno multidimensional, en donde la interacción entre limitaciones funcionales, exclusión digital y contextos regionales definen distintos grados de vulnerabilidad. Se propone avanzar hacia políticas intersectoriales con enfoque territorial y estratégico que permitan intervenciones efectivas en el abordaje del aislamiento social en personas mayores”.
En este contexto, el docente hizo un llamado a crear nuevas estrategias de salud o a mejorar las existentes -de forma focalizada y territorial- desde la atención primaria, para apoyar a adultos mayores solos o aislados. Al mismo tiempo, interpeló a las familias para acompañar a las personas mayores, ya que es primordial para que mejoren sus problemas de salud.
“Se trata de que todos abordemos este problema, el o la adulto/a mayor, su familia y la comunidad para mejorar su calidad de vida y de salud”, precisó Vera.