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Crean mecanismo para detectar hongo que produce el “Ojo de Buey” en la manzana

La investigación mostrada en Seminario organizado por el Laboratorio de Fitopatología Frutal, permitió a asesores, empresarios, productores y exportadores conocer las alternativas de este procedimiento que logra detectar tempranamente la presencia del hongo Neofabraea alba.

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Crean mecanismo para detectar hongo que produce el “Ojo de Buey” en la manzana


07 Diciembre 2017

Detectar si la manzana, que aparentemente no presenta daño, está contaminada con un hongo dañino, es el objetivo que se propuso un grupo de investigadores de nuestra Casa de Estudios. En el Laboratorio de Fitopatología Frutal, desarrollaron un procedimiento molecular que consiste en predecir el desarrollo futuro de la enfermedad llamada “Ojo de Buey”, generada por el hongo Neofabraea alba.

Este hongo, provoca lesiones necróticas circulares en las manzanas, las cuales avanzan hacia el interior de la fruta, haciendo que la pulpa se vuelva parda y que se deteriore en solo tres meses de almacenaje refrigerado.

A través de la adjudicación de un Proyecto FIC-R, el Laboratorio busca identificar señales de deterioro que corroboren la presencia del hongo antes de que la fruta manifieste síntomas y luzca firme a simple vista. Debido a ello, hasta el momento, los productores deben acortar los tiempos de guarda a 60 días y limitar el periodo de exportaciones antes de que la manzana se pudra completamente.

Mauricio Lolas, director del Laboratorio de Fitopatología Frutal y del Proyecto FIC, expresó que este problema es bastante complejo, ya que “la infección de la lenticela, que es una abertura para intercambio gaseoso que tiene la piel de la manzana, se contamina en el árbol previo a su cosecha. Por lo tanto, el agricultor cosecha una manzana sin problemas y de buena calidad y se la entrega a la empresa exportadora en excelentes condiciones. Sin embargo, después de tres meses de guardada la fruta, esta comienza a manifestar la pudrición. La mayor incidencia y severidad de la enfermedad ocurre en la variedad Cripps Pink o Pink Lady, de cosecha tardía y que generalmente recibe lluvias otoñales”.

PROCEDIMIENTO

El trabajo de detección consiste en la creación de sondas específicas que se conectan con el ADN del hongo, por lo que si este está en la lenticela de la manzana, se produce una señal que indica si está o no presente el Ojo de Buey. De esta manera, los productores pueden conocer si su cosecha está infectada.

Lolas explicó que “su aplicación efectiva radica en alertar de la presencia de Ojo de Buey en manzanas, ya que en el caso de que no hayan infecciones latentes, las manzanas podrán ser guardadas en frío por más tiempo y comercializarse en octubre-noviembre, alcanzando los mejores precios en los mercados internacionales. Por el momento, las manzanas Cripps Pink se guardan algunos días y se comercializan en mayo-junio para escapar a la expresión de las infecciones latentes, alcanzando precios menores y, obviamente, también retornos económicos inferiores. Con esto se busca lograr un mejor retorno económico para la industria manzanera”.

El académico añadió que “el Laboratorio de Fitopatología Frutal entregará el servicio a los productores y empresas exportadoras para contar con una herramienta para cuantificar si su fruta está contaminada o no al momento de su cosecha”.

SEMINARIO

La investigación aplicada fue mostrada en el Seminario denominado “Ojo de Buey en manzanas chilenas: un problema fitopatológico de importancia para su exportación”, que contó con las empresas exportadoras más importantes de la Región, así como también productores, asesores frutícolas y empresarios.

Vicente Vargas, ingeniero Agrónomo de Dole Chile comentó que “esta enfermedad es un problema muy complicado y que nos ha afectado fuertemente en temporadas anteriores por su difícil control, por lo que la herramienta es muy valiosa, pues con investigación aplicada y prospección de huerto, se permite manejar la enfermedad disminuyendo los índices de pérdida”.

El objetivo del evento, fue atraer a la industria manzanera y química para conseguir más recursos para seguir investigando y encontrando nuevas soluciones al Ojo de Buey. Organizado por el Laboratorio de Fitopatología Frutal y el Gobierno Regional a través del Proyecto FIC-R, la actividad tuvo como asistentes a las principales exportadoras de la Región del Maule, como Frusán, Agrícola San Clemente y Copeval, entre otras, así como también participantes de las industrias químicas.

Patricia Marabolí, coordinadora de Pomáceas, especialista en postcosecha de Dole Chile comentó que “nosotros partimos trabajando con el equipo que investiga desde el año 2001 con las primeras muestras del Ojo de Buey y hemos sido participantes completos entregando muestra y generando visitas a los huertos para que se encuentre solución al problema”.

Gonzalo Díaz, profesor e investigador del Laboratorio de Fitopatología Frutal resaltó que la herramienta desarrollada es de mucho potencial para la industria, pues detecta en forma temprana la enfermedad permitiéndose identificar con mucha anticipación.



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