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La herencia orquestal de Jorge Peña Hen

Hace más de 50 años, se sembró en La Serena la primera semilla musical que en las últimas décadas logró germinar a lo largo de todo el territorio, después de un periodo deficitario de actividad cultural significativa en el país, asociado a la dictadura.

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La herencia orquestal de Jorge Peña Hen


13 Septiembre 2017

Alrededor de 600 orquestas infantiles y juveniles están diseminadas entre la capital y las regiones. Ninguna de ellas carece de uno de estos elencos y el Maule no es la excepción: ya son más de 30 las agrupaciones musicales de este tipo distribuidas en sus comunas.

Pero no siempre fue así porque este movimiento se ha extendido desde comienzos del 2000 con la aparición de políticas públicas que estimulan la formación musical de niños y jóvenes.

Hace más de 50 años, se sembró en La Serena la primera semilla musical que en las últimas décadas logró germinar a lo largo de todo el territorio, después de un periodo deficitario de actividad cultural significativa en el país, asociado a la dictadura.

LA GÉNESIS

A mediados de la década del 60, el gran compositor y director Jorge Peña Hen formó la primera Orquesta Sinfónica Infantil de Chile y de Latinoamérica, convencido de la conveniencia de apoyar a los niños para el desarrollo de sus talentos y capacidades. Un grupo de ellos, provenientes de escuelas vulnerables, integró la agrupación con la que inició en Chile el movimiento de orquestas, que se extendió hasta que fue asesinado por la denominada “caravana de la muerte”, en octubre de 1973.

Un periodo de silencio siguió este trágico suceso que interrumpió la iniciativa puesta en marcha por el director, pero no en forma definitiva porque, tras la recuperación de la democracia, en 1992, la actividad orquestal juvenil comenzó a tomar fuerza nuevamente bajo la dirección del maestro Fernando Rosas, director de la Orquesta de Cámara de Chile, y con el apoyo del entonces Ministro de Educación, Ricardo Lagos. Desde su División de Cultura, se dio impulso al Programa Nacional de Orquestas Juveniles, administrado por la Fundación Beethoven, que llevó a la creación de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil (OSNJ) y a actividades de formación musical en varias ciudades, entre ellas, Talca.

TALENTO MAULINO

En ese tiempo, el maestro Rosas visitó en varias oportunidades la capital regional, interesado en el trabajo del coro de la Universidad de Talca. Durante 10 años, visitó la ciudad para presentar obras sinfónico corales en la catedral —porque no había teatro— y siempre involucraba al coro que entonces era dirigido por Mirta Bustamante, ex directora de la Escuela de Música.

“Cada vez que el maestro Rosas venía a Talca expresaba públicamente que esta ciudad y la región eran tierra fértil para hacer una gran orquesta y seguir con una actividad musical que el coro había iniciado en la década del 80”, recordó Bustamante. A su juicio, la presencia de Rosas fue significativa en cuanto a apoyar el desarrollo musical talquino, a la vez que impulsaba el movimiento de orquestas juveniles en el territorio nacional.

Luego vino la iniciativa del rector Álvaro Rojas, cuando asumió por primera vez ese cargo en 1991, de crear una escuela de talentos, idea que Mirta Bustamante ya tenía desarrollada en el papel y que contribuyeron a concretar el Fondart y Fundación Andes para comprar los primeros instrumentos y comenzar el proceso de formación hacia 1994, al alero del naciente Conservatorio de Música.

DESDE CURANILAHUE

A la par, tomaba impulso el Programa Nacional de Orquestas Juveniles en la Región del Maule. Como parte de ese incipiente desarrollo, en 1997 comenzó a reforzar el trabajo formativo el maestro Américo Giusti, creador del exitoso proyecto de la Orquesta Juvenil de Curanilahue, tanto desde el punto de vista musical como desde la perspectiva social dado que, de una zona caracterizada por la pobreza, emergieron músicos de excelencia, muchos de los cuales siguen hoy sus carreras en Europa mientras otros se desempeñan como profesionales en distintas áreas.

Giusti es un convencido sobre la positiva influencia que el estudio de un instrumento musical ejerce en los niños, como también su participación en una orquesta.
“Los hace más responsables y perseverantes porque tratan de hacer las cosas bien, desarrollan el sentido de lo colectivo, aprenden a trabajar en equipo”, aseveró.

Con su mejor ánimo llegó a Talca a hacer clases primero y conformar y dirigir una orquesta después.

“Había pocos instrumentos y también pocos instrumentistas. La ventaja es que ellos podían estar todo el día trabajando y eso significaba una buena oportunidad de crecer y había talentos muy interesantes”, recordó Giusti, quien todas las semanas viajaba desde Concepción, sumándose a la tarea que realizaba el cellista Javier Santa María. Luego otros profesores se fueron incorporando al proyecto.

HITOS

Uno de los hitos musicales ocurrió el 24 de octubre de 2000 cuando -dirigida por Américo Giusti- debutó la orquesta de cuerdas conformada por alrededor de 30 adolescentes y niños.

En este periodo el movimiento de orquestas comenzó a tomar mayor impulso en el país. En 2001, durante el gobierno del entonces presidente Ricardo Lagos, se creó la Fundación de Orquestas Infantiles y Juveniles (Foji) de Chile, encabezada por la esposa del mandatario, Luisa Durán y el maestro Fernando Rosas. Se trata de una institución sin fines de lucro, destinada a generar espacios para que niños y jóvenes con talento musical, independientemente de los recursos de sus familias, pudieran contar con un instrumento y aprender a tocarlo.

Desde entonces, el movimiento de orquestas juveniles e infantiles comenzó a crecer como la espuma. Entidades como municipios —e incluso empresas— se han sumado a este quehacer y ya son cerca de 600 las orquestas catastradas en el país, distribuidas en 221 comunas, desde Arica a Punta Arenas. En la Región del Maule son más de 30, cuyos integrantes realizan un trabajo sistemático para avanzar en técnica y repertorio que muestran en ocasiones especiales a su propia comunidad o en encuentros regionales.

NIVEL SUPERIOR

A nivel académico, un hecho relevante ocurrió en 2004 en la Región del Maule, con la apertura de la carrera de Interpretación y Docencia Musical en la Universidad de Talca, con las menciones instrumental y vocal. Muchos ex integrantes de la Orquesta de Curanilahue tomaron esta nueva opción y luego lo hicieron jóvenes que participaron en agrupaciones similares en la región y fuera de ella, incluso de distintos puntos del país.

Como en un círculo virtuoso, entre sus egresados hay integrantes de orquestas profesionales, pero muchos se desempeñan como profesores de instrumentos o directores de orquestas infantiles y juveniles en el Maule y otros lugares.

Tamara Jorquera es trompetista y dirige el proyecto de Orquesta Sinfónica Infantil de Licantén, que financian el municipio local y la Dirección de Administración Municipal. A la vez, y tras finalizar su carrera, cursa el Magíster en Dirección Orquestal que imparte la UTALCA.

“Son alrededor de 40 niños que tocan instrumentos de cuerda, vientos —menos oboe y fagot— y también percusión, pero la mayoría no había visto nunca un instrumento musical y aprender a tocarlos es para ellos un incentivo. También les favorece que a los papás les gusta mucho la música, después se va sumando un hermano o un primo y cambia la rutina de la familia”, describió.

MEJOR RENDIMIENTO

Al mismo tiempo, Tamara Jorquera destacó que los niños que estudian un instrumento o integran una orquesta mejoran su rendimiento escolar.

“Los apoderados me cuentan que es así e incluso muchos niños con problemas de aprendizaje o déficit atencional han subido mucho sus notas. Lo que pasa es que tienen que tocar todos los días y así se disciplinan”, agregó Tamara Jorquera, junto con agregar que ya hay una orquesta semillero en Licantén, con niños desde kinder a octavo básico.

También la Orquesta Infantil de la Universidad de Talca tiene un elenco de iniciación. Son alumnos del Conservatorio que se van incorporando a la experiencia orquestal, dirigidos por la profesora de violín Solange Navarrete, quien también conduce la Orquesta de la Fundación Rutten que acaba de celebrar sus diez años de existencia con un gran concierto.

De estas y otras orquestan emergen nuevos talentos, muchos de los cuales pasan a integrar la Orquesta Sinfónica Juvenil, de la mencionada carrera de la UTALCA o de otras instituciones.

COMO PROFESIONALES

Mientras tanto, la Orquesta Juvenil de la Universidad de Talca continuó su desarrollo, al igual que su Orquesta Infantil dependiente de su Conservatorio de Música.

El maestro Américo Giusti dejó la dirección en 2014, año en que llegó una partida de instrumentos —gracias a un convenio de desempeño entre la UTALCA y el Ministerio de Educación— que transformaron la orquesta en sinfónica. Al mismo tiempo se hizo cargo de la batuta el destacado director Patricio Cobos, hasta entonces radicado en Estados Unidos.

Al llegar, afirmó su interés en “hacer algo con sentido de continuidad” junto con comentar su propósito de “desarrollar una orquesta que, más allá de ser la mejor de las juveniles de Chile, sea una orquesta de estudiantes que suene como de profesionales jóvenes”.

La Orquesta Sinfónica Juvenil de la Universidad de Talca, reconocida hoy como una de las mejores en su género a nivel nacional, está conformada por más de 80 integrantes, todos estudiantes de la carrera de Interpretación y Docencia Musical que ahora se denomina Licenciatura en Interpretación y Formación Musical Especializada.



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