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Buscando visa para un sueño: 10 mil extranjeros han llegado al Maule

Un contrato laboral o una oferta de trabajo son los documentos que buscan los extranjeros para lograr su residencia en Chile.

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Buscando visa para un sueño: 10 mil extranjeros han llegado al Maule


11 Diciembre 2017

La crisis política, económica y social de Venezuela, obligó a Sergio Rodríguez a emigrar. A pesar de contar con un empleo digno en su país de origen, la creciente inflación registrada en la nación caribeña depreció el salario de este joven profesional al equivalente de 40 mil pesos mensuales, lo que frustró sus sueños de independizarse y crecer como ingeniero industrial.

A principios de 2017 llegó a Chile en calidad de turista, pero con el objetivo inmediato de encontrar un empleo que le permitiese regularizar su residencia. En Santiago, percibió que las oportunidades son limitadas debido a la gran cantidad de extranjeros que allí se concentra, incluso rechazó contratos falsos que le habían ofrecido unos chilenos a cambio de 50 mil pesos.

Ante este panorama, decidió salir de la capital y con ayuda de unos amigos llegó a Talca. El Maule se presentó como una alternativa ideal para conseguir un primer empleo. Así fue como tras una semana de búsqueda, encontró un puesto de garzón en un restaurante italiano ubicado en la 1 Sur y con ello el tan ansiado contrato.

Rodríguez, es parte de los 720.000 extranjeros que han tramitado su visa residencial en el país durante el último lustro, según cifras entregadas por el Departamento de Extranjería. Peruanos, colombianos, haitianos y bolivianos lideran la lista. Con una presencia aproximada de 10.000 ciudadanos llegados desde otros países, el Maule es una de las regiones con menos densidad de foráneos en el territorio nacional. El 54% de las visas han sido otorgadas en la Provincia de Talca y el 29% en Curicó, el porcentaje restante se divide entre Linares y Cauquenes, respectivamente.

EL SUEÑO “CHILENO”

Chile se ha convertido en la esperanza de quienes vienen de lejos, buscando la estabilidad y oportunidades que, por razones políticas o económicas, no logran alcanzar en sus destinos de origen.

Sin embargo, la inserción laboral es un duro escollo que han tenido que enfrentar. Cada migrante que desea legalizar su permanencia en el país, debe cumplir con la documentación que les permita conseguir la soñada visa de trabajo que, según la normativa vigente en Chile, es de dos categorías.

La primera de ellas exige al solicitante un contrato notariado que cumpla con los requisitos mínimos que exige la Ley (remuneración, pago de imposiciones, cláusula de vigencia y régimen previsional), documento que debe estar acompañado por fotocopias de la Tarjeta Única Migratoria que entrega la Policía de Investigaciones al momento de ingresar al país, pasaporte (original), planilla de solicitud y fotos tipo carné.

La segunda opción es la visa para profesionales y técnicos de nivel superior, la cual ha tenido un gran auge en los últimos tiempos, en especial, por la llegada de extranjeros provenientes de Venezuela. Esta modalidad sólo se diferencia en la consignación de la copia notariada del título universitario debidamente legalizado y certificado por el país de origen, junto a una oferta laboral emanada de una persona natural o empresa por motivos inherentes a su profesión.

DICOTOMÍAS

Los expertos sostienen que la actual normativa presenta dicotomías, impresión que es compartida por extranjeros como John Córdova, colombiano, quien se pregunta “¿Cómo se supone que me van a dar trabajo si la visa es un requisito y cómo obtengo la visa si tener trabajo es un requisito?”.

Medardo Aguirre, Director del Centro Nacional de Estudios Migratorios de la Universidad de Talca, apuntó que esta situación se genera debido a que la actual legislación es “antigua” y no responde a las necesidades actuales de la nación.

“La regulación migratoria proviene de la época de la dictadura, donde el objetivo de la misma era restringir la entrada de personas al país que tuviesen ideas contrarias al régimen. Además, Chile vivía en otras condiciones, estaba aislado, en cambio hoy es una economía muy abierta, con un esquema globalizado y con tratados de libre comercio con casi todo el mundo”, planteó.

PERFIL MIGRANTE

Medardo Aguirre agregó que el “migrante es una persona que viene a trabajar lo hace en busca de una mejor vida y mayor seguridad ciudadana, aspectos que pueden encontrar en Chile”.
Para graficar lo anterior el académico mencionó que, según datos de la Encuesta Casen el 76,7% de los extranjeros en edad de trabajar que se encuentran en el país tiene algún tipo de ocupación.

En cuanto al tipo de trabajo al que optan, Medardo Aguirre señaló que llegan a ocupar aquellos que han sido “abandonados” por los chilenos durante los últimos años, tal es el caso de: servicios 30,5%; comercio 29,7%; construcción 10,8%; hotelería y restaurant 8,7%.

Otro tema a considerar son las condiciones en que se incorporan al mercado laboral. “Aquí hay dos mundos; están las personas que tienen sus papeles en regla y se han incorporado al país como cualquier otro chileno, y en ese caso sus condiciones laborales son similares a la de los locales. El otro son las personas que están en situación irregular, del cual no tenemos información; ellos si están complicados, por razones obvias, pues deben aceptar cualquier condición laboral”, dijo Aguirre.

EN EL MAULE

Elia Piedras, Seremi del Trabajo del Maule, relató que el fenómeno migrante comenzó a ser más visible en la región el año pasado. En ese entonces, la institución descubrió a ciudadanos haitianos trabajando en deplorables condiciones en un predio agrícola ubicado en Longaví.

“Al momento de hacer la fiscalización, encontramos que estaban viviendo en una bodega construida por ellos mismos y durmiendo en unas espumas que hacían las veces de colchón. Además, tenían un lugar habilitado como baño donde hacían duchas frías. Esta situación nos obligó a actuar de inmediato”, recordó.

Por tal sentido, la autoridad dijo que el Estado a través de la Intendencia y la Seremi regional, crearon una Agenda de Trabajo Decente, programa que cuenta con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que es presidida por el Intendente Pablo Meza.

“Con esta Agenda hemos realizado una serie de acciones para sensibilizar a los actores del mundo del trabajo, a los fines de darle la bienvenida a los trabajadores y garantizar sus derechos laborales. Asimismo, organizamos seminarios dirigidos a representantes de sindicatos, gremios empresariales e inmigrantes”, indicó.

LA NUEVA “INMIGRACIÓN”

Un informe del Centro Nacional de Estudios Migratorios de la UTALCA, constató que la discriminación continúa presente en la integración laboral, en particular respecto de personas provenientes de Colombia y Haití que se ha denominado como “la nueva inmigración”, por cuanto es más reciente que los flujos establecidos en el país hace más tiempo, como es el caso de los peruanos.

La investigación reveló que ese sentimiento se evidencia en mayor medida entre las personas que tienen menor nivel de educación, de ingresos y de tiempo de residencia en el país.

Estos resultados coinciden con el análisis efectuado por la Seremi del Trabajo, que identificó cuatro ámbitos en que los migrantes se sienten más afectados: malas condiciones laborales, maltrato por parte de los jefes, cambios negativos en sus contratos y problemas con el acceso a sus remuneraciones.

En materia de denuncias, la seremi Elia Piedras observó que Curicó es la que lidera el número de denuncias en el Maule.

Con todo, los esfuerzos realizados por las autoridades -que aumentó la fiscalización realizada en los predios agrícolas- y la sociedad civil, están dando frutos. Evidencia de lo anterior la entregó Joseph Clebert, haitiano residente de la población Padre Hurtado de Talca que trabaja como recolector en el sector frutícola en dicha provincia, quien relató que sus condiciones laborales han mejorado desde hace unos meses.

“Desde que llegué a Chile me han tratado bien. Al principio no fue fácil porque uno está indocumentado y te ofrecen cualquier condición laboral, pero desde hace unos meses cambié de trabajo y me ha ido muy bien; incluso he podido ayudar a mi familia en Haití”, confesó el joven.

APORTE SOCIAL

La Fundación Madre Josefa de Talca trabaja desde hace tres años al servicio de los migrantes. Entre sus líneas de apoyo está la regularización de trámites a través de Extranjería y la inserción laboral.

Carolina Cano, trabajadora social de la citada institución, indicó que cuentan con un programa denominado “Red de empresas y personas solidarias”, cuyo objetivo es generar puestos de trabajo a extranjeros que les solicitan ayuda. Actualmente, cuentan con una base de datos de 800 personas que están en búsqueda de empleo en la región.

“Cada inmigrante que recibimos lo incorporamos en una base de datos con su profesión u oficio. Todas las semanas, una empresa o persona natural nos solicita trabajadores o profesionales de acuerdo a sus necesidades y hacemos el enlace entre ambos eslabones. El mes pasado tuvimos resultados muy satisfactorios, pues logramos insertar en el mercado laboral a diez profesionales, entre ellos un haitiano, que estudió agronomía en el país y que hoy podrá ejercer su carrera en Chile”, explicó.

PREJUICIOS

Todo cambio genera resistencia que, en este caso, se manifiesta a través de prejuicios.
A modo de ejemplo, según el estudio de la UTALCA, el 58,1% de los chilenos cree que sus connacionales tienen mayor dificultad para encontrar trabajo, en comparación a los extranjeros.

No obstante, según la última minuta de empleo de la región del Maule para el período Julio–Septiembre 2017, la tasa de desocupación se ubicó en un 5,8%, cifra que representó un ligero aumento respecto a igual lapso del año anterior, cuando promedió un 5%. En base a estos datos, Piedras dijo que la evidencia demuestra que “el extranjero no le quita trabajo al chileno”.

Esta percepción es compartida por Medardo Aguirre, quien reiteró que los inmigrantes ocupan los puestos trabajos que de forma progresiva abandonan los chilenos. “Están trabajando en lo que el mercado les ofrece”, acotó.

Además, sostuvo que la cantidad de extranjeros en Chile representan el 3% de la población, porcentaje que todavía es bajo en comparación a países vecinos como Argentina (4,8%).

CONTRIBUCIÓN

En ese contexto, el investigador instó a mirar la enorme contribución que personas de otros países pueden hacer a la nación que los acoge.

“El mejor ejemplo del aporte que los extranjeros han podido hacer en un país es Estados Unidos. En Chile, por ejemplo, han venido muchos profesionales de la salud que han sido un tremendo aporte al déficit de médicos que teníamos en los centros asistenciales públicos”, remarcó Aguirre.

Si bien tanto los especialistas como los ciudadanos consultados concordaron en la necesidad de aplicar una reforma legal que se ajuste al actual fenómeno migratorio, en la práctica hay señales positivas en cuanto a que Chile se está adaptando a la llegada de extranjeros.

En tan sólo tres meses, Sergio, el personaje con que inició esta historia, recibió la aprobación de su visa de residencia por un año. Con ello, pudo tramitar su Rut y nuevas perspectivas laborales aparecieron en su camino. Ahora, trabaja en una empresa dedicada al sector del transporte, ejerciendo su profesión, con la ilusión de poder traer a su esposa el próximo mes y poder formar la familia con que tanto sueñan.



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